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Néstor Francia / Análisis de Entorno: El fantasma de la abstención 10-10-2017

Parafraseando al Manifiesto Comunista, el periodista Eleazar Díaz Rangel escribió, en su más reciente columna dominical que “un fantasma recorre el mundo electoral venezolano, el fantasma de la abstención”. La verdad es que ese coco parece más temible para la oposición en la actual circunstancia, aunque el chavismo no está libre de esos espectrales temores. Es por ello que la derecha fundamenta su oferta electoral, una vez más, en negatividades. Se trataría de otra acción destinada a salir de Maduro, no promete más nada. Pero además, niega a su base social el derecho a castigar las barrabasadas de sus políticas y los urge, con cierto tono de chantaje, a que voten porque si no Maduro se saldrá con la suya: “No es por mí, es contra él”. Triste destino el de los escuálidos de a pie.

Es notable la debilidad de la campaña opositora. No convoca a nadie, la fría soledad de sus candidatos es patética. En pasadas elecciones los llamados a votar provenían profusamente de los faranduleros y los deportistas que les son afines, ahora solo lo emiten los políticos y los curas, con una pequeña ayuda de sus amigos de la canalla mediática. Para colmo, en esta oportunidad hay quienes desde la derecha, por redes digitales y en los muros, convocan a la abstención. Son aquellos, sobre todo jóvenes, que pusieron los muertos y los presos de la violencia terrorista, olvidados por una “dirigencia” que pide ahora votos, con su cara muy lavada y como si no hubieran quebrado un plato.

El insistente llamado a votar de la oposición augura que la abstención ciertamente la afectará, en mayor o menor grado, depende de cómo le funcionará el coco de Maduro. Los militantes del minoritario “movimiento estudiantil” opositor están difundiendo la etiqueta “#EstudiantesAVotar”. Henrique Capriles, por su parte, emite un ruego: “Les pido como venezolano que va a seguir luchando por el país, vayan a votar”.

La derecha, de nuevo, otorga a una elección carácter plebiscitario, y pretende embarcar a los suyos en una nueva esperanza de acabar con la Revolución, usando ahora la herramienta electoral. El subsecretario general de Acción Democrática en el estado Miranda, Negal Morales, aseveró que “Si se impone la abstención hacemos ganador al Gobierno, mientras que reitero que si todo el descontento y la indignación la convierten en fuerza y ganas de cambiar y salen a votar masivamente, le demostrarán a Maduro quienes son la inmensa mayoría y que rechazan su gobierno”.    Y Carlos Ocariz, candidato  derechista a la gobernación del estado Miranda: “No votar le sirve a Maduro”. También el diputado opositor Miguel Pizarro afirmó que no participar en los comicios regionales “le sirve a Maduro y a su combo”.

En realidad, la oposición tiene razón, desde el punto de vista de sus intereses, cuando combate al fantasma de la abstención. Los argumentos principales los delinea al articulista de derechas Trino Márquez: “A Maduro le sobran razones para propiciar la abstención entre los demócratas. Él y su régimen saldrán fortalecidos. Su triunfo indicará que la situación del país no es catastrófica, como sus enemigos internos y externos proclaman. Relegitimará los resultados del 30 de julio y la constituyente recibirá un impulso que jamás ha recibido… Lo que favorece a Maduro, perjudica a Venezuela. Así es que, ¡a votar!”. El problema al que se enfrentan es cómo van a convencer a aquellos a quienes han conducido a las recientes y dolorosas derrotas, saldadas con sangre, y a repetidas frustraciones y decepciones.

El diputado de la MUD Stalin González, no ocultó para nada el miedo ante el fantasma que describe Díaz Rangel y consideró que la abstención, y no el Gobierno, es el principal enemigo de la oposición en las regionales: “Estamos haciendo de todo para estimular el voto de los más opositores para consolidar la victoria en algunos estados”.

También dieciocho políticos presos en la sede del SEBIN pidieron a los opositores votar “masivamente”: “Pedimos al pueblo que participe masivamente en las elecciones votando por los candidatos de la Mesa de la Unidad Democrática y haciendo presencia activa en los centros de votación”. Los mencionados presos agregaron, astutamente, una interpretación que podría tener algún efecto en sus electores: “No dudemos ni por un segundo que las elecciones regionales se convocaron gracias a las protestas de calle, a la presión de la comunidad internacional”. Es decir: voten, que no lo hicimos tan mal.

Y en el coro no podían faltar los jerarcas católicos, que a la hora de las chiquitas se dejan de vainas y se quitan la careta, mostrando sus rostros de redomados demonios burgueses: están llamado a votar contra el Gobierno con absoluta desvergüenza.

¿Tendrá efecto la intensa campaña pro-voto de la derecha? Ojalá que no, pero tampoco puede descartarse. Al fin y al cabo, la base social opositora no tiene ahora mismo ninguna otra opción política contra el Gobierno. A menos que buena parte de ella se decida de una vez pasarse a los no alineados y esperar que aparezca una tercera opción. Una vecina opositora nos dijo en estos días que “aquí no hay santo a quien rezarle” y agregó que ella no iría a votar. Tampoco podría, porque vive en el municipio Libertador de Caracas, pero en todo caso expresa un sentimiento abstencionista que está allí.

Ahora bien, el chavismo tampoco puede confiarse ¿Y si el fantasma nos sale también a nosotros? Eso lo asomó igualmente Díaz Rangel: “Los candidatos del Gran Polo Patriótico tienen su propio fantasma, como es la influencia que en la conducta electoral puede tener la situación económica, particularmente el alza exagerada de los precios y las dificultades que ha tenido el Gobierno para resolver tan acuciante problema”. Razón lleva el periodista.

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