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Rafael Iribarren: 16 de octubre igual a enero del 2016

Perdimos también 2017. La correlación de poder sigue igual. La MUD y las oposiciones son ficciones mediáticas. Solo con otro sujeto político; el ciudadano; saldremos de la crisis. 23 gobernaciones: la victoria perfecta de Maduro. El madurista es un régimen de ocupación. Con todo el poder fáctico el régimen de políticamente débil

 

.- Como en el 2016, la misma correlación de poder. Maduro más cómodo.

La correlación nacional de poder fáctico no cambió nada desde el 2016; a este 2017. Ni con las protestas y la resistencia de abril a junio; ni con la participación en las regionales. Al contrario, mejoró la posición del madurismo; mientras desmejoró la de las oposiciones; y peor; la del país frente al Poder. Maduro, hoy está más cómodo políticamente que en el 2015; ganó terreno. y pese a sus insuficiencias notables, personales y de su gobierno; a la crisis nacional y su incapacidad para responderle; y al rechazo nacional hasta en las mismas bases chavistas; impuso su liderazgo único a los chavismos. Mientras que en las oposiciones; implosionando finalmente; la MUD; reina la confusión y el desconcierto.

.- Perdimos también 2017.

El país vive otra frustración. El 2017 se perdió igual y por lo mismo que se perdió el 2016. Se enfrentó al gobierno con el mismo esquema polarizador nacional entre la ficción “unitaria” nacional de las oposiciones; las ficciones mediáticas que son la MUD; y los voceros de las burocracias partidistas; y el poder nacional central concentrado en la presidencia. Siempre en la práctica inmediatista; irresponsable; de  crear falsas expectativas como estrategia de motivación.  Sobre no  entender; y en tal caso, no asumir, y/o no saber qué hacer;  que la cuestión nacional en concreto; no tiene nada o casi  que ver con las dinámicas político-institucionales partidistas y sus manejos mediáticos; de creación de corrientes  y matrices de opinión. Sino que es una cuestión de poder concreto; fáctico. La cuestión de la asimetría absoluta entre el poder nacional concentrado y centralizado; presidencial; y la in-estructura también absoluta de la sociedad venezolana como conjunto.

.- Con este CNE y la  partidización oposicionista; seguiremos votando sin elegir; y perdiendo.

Cada evento electoral se anuncia y convoca con la evidencia del rechazo absoluto; medido en las encuestas y en la calle; del rechazo creciente; de los venezolanos al chavismo y, hoy  al madurismo. Y ante cada evento; salvo estas municipales de diciembre; las oposiciones   llamaron  a participar con la expectativa de que los resultados serían determinantes de que, sin más, capitalizará ese rechazo. Y, aparte de en las parlamentarias 2015; esos resultados armados por el CNE; fraudulentos; resueltos desde las cúpulas chavistas se han concretado en derrotas inexplicables de la gente. Evidenciando esto, ahora con las regionales como nunca antes; grotesca y abiertamente; ahora sin SMARTMATIC; el montaje del fraude. El proceso y los resultados de las regionales, muestra que el madurismo utiliza y seguirá utilizando discrecionalmente su poder y control absolutos sobre el sistema electoral, para no perder ninguna elección nacional.

De forma que; efectivamente;  mientras el sistema electoral, como está siendo, sea manejado a discreción por el madurismo; centralizado y encriptado; no habrá posibilidades de cambio mediante el voto. Sobre todo, si esa discrecionalidad sigue siendo legitimada por las oposiciones; igual como hasta ahora ha sido; que entrando en el juego partidizante; polarizante; sin ni siquiera apuntar a que haya condiciones para que las votaciones  no sean solo que millones solo voten; sino que  elijan.

.- Las elecciones regionales no fueron regionales; sino centralistas, presidencialistas.

Las “elecciones regionales” para gobernadores; no fueron tales regionales. Los candidatos de ambos bloques fueron impuestos a dedo por las burocracias “nacionales”; una imposición centralizada, nacional; sin ninguna participación de la gente ni siquiera de las bases partidistas regionales. Lo que se entiende perfectamente, en relación al madurismo que se mueve en función del “Plan de la Patria”; de “un solo gobierno con Maduro”; el presidencialismo y centralismo absolutos y la idea del partido único. Pero que es el extremo de la in-inteligencia; de la perversión de la manipulación burocrática de los partidos oposicionistas. Imponer sus candidatos es des-regionalizante; des-ciudadanizante. Es la negación del ciudadano como sujeto político; constitucionalmente supuesto depositario  de la soberanía; que no decide, ni elije sino  reducido a la sola condición de votante.

.- Centralismo.Gobernadores de los partidos, no de la gente: Un solo gobierno con Maduro.

Los candidatos; tanto oficialistas como oposicionistas; impuestos por las burocracias partidistas, todos; y los gobernadores electos: son de los partidos “nacionales”; no de la gente; no de los electores. Ante la cuestión de fondo planteada  desde siempre; pero más abiertamente desde el 2000: y ahora en las regionales; aunque ni se mencionó; la cuestión del centralismo y el presidencialismo; de la federación y la regionalización; oficialistas y oposicionistas, no se diferencian; coinciden; ambos son igualmente centralistas y presidencialistas.

Que los candidatos y gobernadores electos sean de los partidos; y ni siquiera; sino de las burocracias; no de la gente de las regiones; en ambos casos; también en el de las oposiciones; responden al modelo chavista; “bolivariano”; de “un solo gobierno” desde Miraflores hasta el último municipio. Responde a seguir manteniendo y reforzando el centralismo y el presidencialismo; la negación de las dinámicas y desarrollos regionales específicos; autónomos. A que sigamos siendo un país “nacional” sin regiones.

La elección directa de los gobernadores implantada desde 1992; política y político-institucionalmente es una ficción.

.-Las primarias de la oposición no fueron tales; sino negoceo y manipulación partidistas; un factor de abstención.

Cierto que; como alguien argumentó; para los partidos recién validados en el CNE, hubiera sido “un suicidio” no participar en las regionales. Tales validaciones las hubieran perdido si no postulaban. Todos postularon formalmente candidatos provisionales que, según, luego de los acuerdos negociados y/o las primarias para definir el candidato único, serían retirados Lo que; como se sabe; el CNE trampeó obscenamente. Sí. Se trataba de no “suicidarse”; pero tendrían que haberlo hecho sin entrar en el juego polarizante del madurismo; ni meterse cándidamente como fue; en el entramado para la manipulación de Lucena y las rectoras maduristas.

Las primarias tampoco fueron tales; sino un proceso de manipulación y negoceo de postulaciones para cada burocracia imponer sus candidatos; todos designados a dedo.  De haberse hecho unas verdaderas primarias; o implementado alguna variante de consenso hacia el apoyo unitario del que se postulara formalmente como candidato único; no le habría sido tan relancina a las rectoras maduristas, la manipulación final de mantener en el tarjetón a los candidatos provisionales; que indiscutiblemente tuvo un efecto de confusión y  votos nulos.

Aparte el peso que haya tenido la abstención en los resultados; que lo tuvo, aunque no fue el determinante; siendo más que relativo en relación al fraude que sí fue lo determinante. La partidización extrema y la imposición burocrática de sus candidatos; que cada quién jugara su juego; y no hubiera verdaderas primarias; obviamente motivó el rechazo y la abstención de buena parte del electorado antimadurista. Esa abstención antimadurista en las regionales, responsabilidad neta de las oposiciones; en relación a las parlamentarias, estuvo alrededor de los dos millones-

.- 23 gobernadores: La “victoria perfecta” de Maduro que  Chávez no logró en el 2012.

Era claro, igual que en enero del 2016; cuando sin anestesia y sobre la marcha; el gobierno desconoció y trancó a la AN;  que iba  a hacerlo igual, como lo  hizo y está haciendo ahora en el 2017, con los gobernadores cuyo triunfo, por lo que fuera y de la manera que fuera; tuvo que reconocer y/o permitir y/o propiciar . Estando más que anunciado que condicionaría su ejercicio a que reconocieran la ANC. Ante lo que las oposiciones; MUD y demás; como se dice: no tuvieron “plan B”. Real y concretamente, porque no podían tenerlo siendo la ficción mediática; o las ficciones mediáticas, que realmente son; incapaces de ir más allá de su acostumbrada retórica triunfalista banal; de la creación de marices de opinión y falsas expectativas. Siempre sobre la polarización mediática. Lo peor; sin la honestidad política ni  la consciencia ni el reconocimiento de que es así. De que no tienen con qué ir más allá. La juramentación de los cuatro gobernadores adecos electos no fue más que un evento derivado de esa partidización de la política; que opera sobre la manipulación mediática polarizante; de la subjetividad social y los problemas  de la gente.

El resultado concreto que tenemos hoy; luego de las parlamentarias; de las movilizaciones de septiembre del 2016; de la consulta popular del 16-J; de esos tres eventos espectaculares; es el mismo mapa; o casi; actual del 2012-2017; igualmente fraudulento; peor; con cuatro gobernadores adecos incorporados al gobierno, al “un solo gobierno con  Maduro” desde Miraflores hasta  la última gobernación. Para que; luego de las nuevas elecciones en el Zulia en diciemre; los 23 gobernadores sean de Maduro. Gracias a la estrategia polarizante “nacional” de la MUD y demás oposiciones; a su partidización y candidaturización extrema; a su desciudanización de la política; “la victoria perfecta” que se propuso  y no tuvo  Chávez el 2012; la tiene Maduro.

.- Solo con otra correlación de poder; con un contrapoder; saldremos de la crisis.

La discrecionalidad con que el madurismo; Maduro propiamente; anuncia e impone sus decisiones; incluidas las relativas a lo electoral; pese a la crisis y a la caotización inercial nacional;  y pese a la presión internacional; luego de tres años de la política de las oposiciones  de sacar a “Maduro ya”; y del agravamiento de la crisis; demuestran que sigue concentrando todo el poder fáctico y que en la sociedad no hay ni la más mínima capacidad; que sigue sin haya el más mínimo contrapoder; para impedir, ni siquiera condicionar el uso discrecional que hace de él. Estamos hablando, hay  que repetirlo; de una correlación nacional de poder, absolutamente asimétrica. De la concentración de todo el poder fáctico existente en el país; frente una sociedad nacional absolutamente desarmada; dispersa; sin instancias; indefensa; sin ningún poder de ningún tipo a ningún nivel. Correlación en el marco de la cual, la estrategia de polarizar; según, “nacionalmente”; según, equiparada, “de quien a quién”; de las oposiciones; han reforzado a Maduro; como en su momento reforzó a Chávez.

Solo con un cambio en la correlación nacional de Poder; con un contrapoder; se podrá avanzar hacia salir de la crisis; salir del madurismo; bloquear cualquier variante futura de autoritarismo; y salir de la crisis bicentenaria en que estamos. Un cambio en la correlación nacional de poder que no se producira; con simples cambios de tácticas candidaturales ni electorales ni de retóricas; mientras se mantiene el mismo modelo político-institucional burocrático; partidizante; mediáticamente “nacional”; centralista y presidencialista. Partidización, centralismo, presidencialismo; favorecen a quién tiene el Poder; hoy Maduro; que siendo igual partidista, centralista y presidencialista; tiene además la inconmensurable ventaja de disponer de él y de utilizarlo a discreción.

.- Con la ficción de las oposiciones y los líderes “nacionales” de la MUD, seguiremos en el mismo resbaladero. Solo con  un nuevo sujeto político; ciudadano, regional; saldremos de la crisis.

Estamos, los venezolanos en un  entrampamiento político-institucional; general; y específicamente electoral; en el que lo único nacional, realmente nacional, es “el gobierno”; el poder nacional central presidencial. Ante la dispersión e inestructura absolutas de la sociedad como conjunto y dentro de ella, de las oposiciones; que realmente, ninguna es nacional. Incluso las que tienen algún soporte socio-político concreto; real; son regionales. Siendo que la clave de la sucesión de entrampamientos y de fracasos en que han metido al país los últimos años; la MUD y demás; está precisamente en la ficción de que los partidos que las forman tienen entidad nacional. De que tienen alcance nacional.

Con estas oposiciones; con sus partidos y líderes solo ficciones, mediáticamente “nacionales”; con la misma forma de hacer política; seguiremos resbalándonos en el mismo resbaladero.   Solo con un nuevo sujeto político; con la ciudadanía de base movilizada; como contrapoder ciudadano; regional; local; frente al poder central; abriremos una ruta hacia salir de la crisis.

.- 16-J: La base socio-política para la regionalización y ciudadanización de la política.

Se trata de cómo salimos de ese entrampamiento y se va hacia una correlación de fuerzas, o equilibrada o en la que en la confrontación con el poder central, éste no tenga todas las ventajas. Recientemente se han tenido experiencias en las que se muestra la relativización de las ventajas del poder central sobre y ante las bases ciudadanas. En la consulta popular del 16-J se evidenció su impotencia ante la movilización masiva nacional que hubo ese día. Y en las mismas regionales; los estados en que el madurismo tuvo que aceptar perder; o emplearse más a fondo en el fraude; fueron aquellos en hubo mayor partición en dicha consulta.

La salida del entrampamiento en que estamos; hacia la acumulación progresiva de contrapoder; hacia una dinámica de cambio de la correlación nacional de ´poder; es por la vía de los desarrollos políticos y socio-políticos regionales. De la regionalización y ciudadanización de la política.

La posibilidad real de ir hacia una salida de la crisis nacional; está en los liderazgos y movimientos locales y regionales;  en la inteligencia y voluntad políticas ciudadanas; de la gente en los estados, en los municipios, en las parroquias.

.-  Con todo el poder fáctico concentrado; el Gobierno de Maduro es políticamente débil.

Pese a la asimetría  en la correlación nacional de poder; el gobierno de Maduro es políticamente débil. Maneja a discreción todo el poder fáctico; las FANB la renta y la economía a todos los niveles; controla todos los poderes públicos y cuenta con una hegemonía mediática casi absoluta; maneja centralizadamente las empresas básicas el aparato productivo y las redes de servicios. Pero no es capaz de manejar ni resolver la crisis ni ninguno de los problemas que agobian a la gente; ni nacionales ni locales. No es capaz de que nada funcione. El país está paralizado; la producción interna está reducida al mínimo.

Para justificarse usa la retórica del supuesto acoso múltiple  al que estaría sometido; la “guerra económica”; la ofensiva política de la derecha internacional; la supuesta desestabilización; el golpismo y el magnicidio; el saboteo; y la amenaza de intervención militar.

Al supuesto acoso múltiple; políticamente, responde con represión, persecución y prisión de opositores; con la violación continuada de los DDHH; con el cierre de medios. En lo económico con el aumento sostenido del gasto público  y del déficit fiscal el endeudamiento y la entrega a trasnacionales  de nuestros recursos minerales y activos estratégico, básicos; a la importación de la mayor parte de lo que se consume.

Corrupción, ineficacia  e incapacidad para trazar verdaderas políticas; desprofesionalización, militarización y partidización; metastasían y conforman el gobierno madurista. Lo único a que claramente responden Maduro y su régimen es a mantenerse en el poder a como dé lugar a costa de lo que sea y pese a la crisis nacional y su caotización y agravamiento; pese  la escasez y la inflación; de que en colas  se consumen hasta seis y más horas-hombre diarias; 50% del tiempo útil, productivo, de la gente. Todo se pone de lado en función de  seguir en el poder.

Como régimen concreto; es una suma de contradicciones y tensiones contenidas con base al reparto de privilegios negocios y administración de cuotas de poder; entre grupos opuestos y enfrentados cada cual con sus propios proyectos. Es una junta circunstancial  incoherente; incapaz de resolver ningún problema ni situación crítica; su atención fija en la preservación del poder; en preservar la unidad precaria y tensa de su régimen. Está paralizado.

Sus intentos de Maduro de armar su propio movimiento; el madurismo; no cuajuaron, Tuvo que  que re-asumir al PSUV; una entelequia; un partido de nóminas; que ni funciona ni le responde; y en cuyas bases es dominante el antimadurismo. Maduro no tiene partido; y lo mas determinante; no tiene base sociopolítica consistente. El apoyo de base popular, electoral, que tiene; mayormente clientelar no llega al 20%.

Finalmente; para legitimarse tiene que seguir recurriendo al entrampamiento y la perversión electorales;  del país de las oposiciones y el mismo chavismo;  y al fraude cada vez obsceno del CNE. Entrampamiento y fraude  generalizado y evidente; del cual, están conscientes las mismas bases chavistas que mediante el chantaje y la compulsión son forzadas a involucrarse en él

.- El madurista es un régimen de ocupación. La polarización es entre la gente; entre las regiones y el poder central.        

El madurista de hecho es un régimen de ocupación. El régimen de ocupación de una minoría que por circunstancias, concentra todo el poder fáctico y lo usa a discreción para mantenerse en el poder a como dé lugar; y se le impone  al país en contra de la absoluta mayoría; que  aún inestructurada; desarmada; muestra su rechazo abrumador en cada ocasión que se le presenta.

La confrontación nacional; la polarización; no es entre las burocracias oficialistas y oposicionistas; como viene planteándose; y pretende seguirse planteando entre el gobierno y las oposiciones. Sino entre poder central; presidencial; con toda la capacidad fáctica a su disposición; y el conjunto de la sociedad nacional; de todos los venezolanos. Entre un régimen minoritario; de ocupación; fácticamente  todopoderoso; pero incapaz; débil políticamente; ilegítimo, corrupto; sin  bases; y los venezolanos como conjunto; hoy dispersos sin instancias ni estructuras; pero en quienes; únicamente; está el potencial y la viabilidad de acumulación de capacidad de confrontación; de contrapoder ciudadano. La posibilidad de una acumulación de contrapoder ciudadano; de base; a nivel regional y local donde el poder central puede ser puesto en desventaja por la gente organizada y movilizada en sus ámbitos vivenciales; en su terreno; en el que su capacidad tiene su mayor alcance.

Se trata de no insistir en una confrontación; según, “nacional”; en la que lo único realmente nacional, es el poder central; la presidencia. En La sociedad venezolana no hay nada “nacional” equiparable a ese poder central. No hay una oposición nacional; no hay “la oposición”. La asimetría entre una sociedad inestructurada y ese poder nacional, ha sido determinante para la derrota y el fracaso, tanto en la confrontación de calle; protesta, resistencia; como en la electoral. En ambos casos se trató de la confrontación entre la ficción “nacional” de las oposiciones; la resistencia; la participación; y el el poder central; ese sí, concreto; nacional; la GNB y el CNE

Se trata de ir a una confrontación en la que la asimetría nacional no sea lo determinante;  a una confrontación de la gente con los burócratas y agentes concretos del poder; de carne y hueso; con  nombres y apellidos. En la que todos sepan quién es quién.

Hacia una salida de la crisis; vía la acumulación de capacidad ciudadana de confrontación; hacia una correlación equilibrada de poder; vamos mediante otra forma de hacer política; por la ciudadanización y regionalización de la política; por la despresidencialización y descentralización de la política.

 

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