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Luis Fuenmayor Toro se auto entrevista sobre las elecciones presidenciales

 

¿Qué opina sobre las elecciones presidenciales?

 De las confrontaciones internas, fundamentalmente con la MUD, han surgido todas las decisiones gubernamentales, por lo menos desde diciembre de 2015 para acá. Ha sido hasta ahora un dimes y diretes entre ambos y más nadie. Llevamos 18 años en eso. El resto de los venezolanos han estado al margen. El Gobierno y la MUD decidieron hace años ser los únicos actores del escenario político y, principalmente del escenario electoral. La polarización es producto de ambos, del consenso entre ellos, que relegó al resto de los venezolanos. La polarización arrolló a todo el mundo en las elecciones parlamentarias de hace dos años. Los otros partidos y alianzas que se presentaron no pudieron romperla. Las presidenciales actuales, a pesar de su ilegitimidad e inconstitucionalidad, son una oportunidad para romper con ese vicio polarizador, que tanto gusta a quienes supuestamente son enemigos a muerte. La Mesa no pudo lograr que toda la sociedad se abstuviera de participar. Y no hablo de los candidatos decorativos, hablo de gente que ha estado enfrentando la polarización por años, como es el caso del MAS, de nosotros en De Frente con Venezuela; hablo de disidentes del chavecismo, que con modestia y sin estridencia han enfrentado al Gobierno, sin caer en la tentación de ponerse del lado de la MUD, es el caso de UPP89; hablo de quienes estando en la MUD han sufrido la ausencia de democracia interna, de consulta en los momentos más candentes, que no participaron del diálogo porque no los invitaron, ni les preguntaron si debían o no firmar el acuerdo, y que deciden participar porque les parece lo correcto. Es el caso de Avanzada Progresista y su líder Henri Falcón.

¿Pero estas presidenciales fueron convocadas por la ANC, que es ilegítima?

Que un organismo sea ilegítimo, ilegal, delincuencial e inconstitucional, no significa que no tenga el poder para actuar. La ANC es un bodrio, es una asamblea de lo peor del PSUV que el Gobierno bautizó como Constituyente. Pero sus decisiones, en Venezuela, tienen el respaldo del Estado, y éste es el poder organizado y armado, constituido por un aparato específico de fuerza: militares, policías, tribunales, fiscales, cárceles, destinado a aplastar a quienes se le enfrenten. Es como si un agente del SEBIN, policía política que nada tiene que envidiar a la DIGEPOL ni a la DISIP, allana tu casa y te lleva detenido sin orden judicial y sin la presencia de un fiscal. Su acción es ilegal, ilegítima, inconstitucional, propia de delincuentes, pero al final vas preso. Es así como hay que analizar la situación. Las elecciones presidenciales se realizarán; que la comunidad internacional las desconozca es otra cosa. O, que el Gobierno en algún momento recapacite y se dé cuenta que su inflexibilidad no es lo mejor para sí mismo y puede ser atroz para la Patria, es otra cosa. Esto último es algo que se debería buscar y creo que quienes participan en estas elecciones trabajan en este sentido.

¿Al Gobierno le conviene que alguien participe para no seguir perdiendo legitimidad?

En lo personal no me guío por lo que le conviene al Gobierno sino por lo que le conviene a la nación venezolana, a la República, a su gente. Un sector de la oposición, la reunida en la MUD, actúa como si ellos fueran la única oposición válida. Eso no es verdad. Pueden ser quizás la más numerosa y tendrán que probarlo; no estamos en diciembre de 2015. Ese grupo, sin consultar al país, decidió jugar como única carta para salir de Maduro la intervención militar externa disfrazada de corredor humanitario. El propio Ledezma lo dijo públicamente en un exceso de “sinceridad”. Se le salió… y descubrió lo que se está moviendo detrás del canal humanitario. Lo que mueven Santos y los guyaneses y el peruano este que tuvo que negociar con Fujimori para no ser destituido e ir preso. Una cosa es la ayuda internacional, la solidaridad, las recriminaciones al proceder gubernamental que puedan hacer otros países, y otra, muy distinta, es el tutelaje. Eso de que la MUD en forma negligente haya desperdiciado la propuesta de integrar un CNE paritario y por tanto imparcial, porque la presionaron para que no firmara, es inaudito e inaceptable. Eso es tutelaje. Si la participación electoral significa además un escollo en los planes intervencionistas de Trump, Santos y el gobierno de Guyana, los patriotas tenemos que participar. Si la gente no atiende el llamado anti nacional de la MUD y sala a votar contra Maduro, Maduro pierde las elecciones. Es por esa posibilidad que hay que rescatar que se proceda a cambiar la composición del CNE.

¿Y cómo es eso? ¿En qué se basa usted para creerlo posible?

El acuerdo de Santo Domingo estaba aprobado totalmente por los negociadores del Gobierno y los de la MUD, faltando sólo ponerse de acuerdo en la fecha. Y en ese documento, se acordaba la integración de un CNE paritario: dos rectores del gobierno, dos de la MUD y uno designado de común acuerdo, quien lo presidiría. El presidente Maduro dijo públicamente, al denunciar la actitud de la Mesa por no haber firmado el acuerdo, que él era “un hombre de palabra”, y por tanto él aplicaría, en forma unilateral, el acuerdo en todos sus términos. Yo estoy exigiendo que cumpla con la parte del acuerdo que se refiere a una nueva composición del CNE, sobre la cual el Presidente no ha hablado. No quiero que se haga el loco. Y estoy llamándole la atención a quienes están participando al respecto.

Eso pudiera significar que pierda las elecciones No lo van a aceptar

Ya lo habían aceptado en Santo Domingo y no se debe volver atrás. Entiendo que al desperdiciar la MUD esta proposición, el Gobierno quiera olvidarla. Pero insisto, me baso en las declaraciones del Presidente, quien dijo ser un “hombre de palabra”. Además, les recuerdo a todos que el Gobierno negocia porque está muy comprometido, está contra la pared, y la MUD negocia porque no tiene fuerzas internas para derrotarlo sino en el campo electoral, y esto está por verse, porque el escenario electoral hoy no es el mismo de diciembre de 2015. Ante el cerro de fracasos de la dirigencia opositora polarizada, la MUD se ha dividido, se ha mostrado incoherente y mucha gente la ha abandonado, molesta por sus ambigüedades, sus mentiras, sus corruptelas.

¿Usted no cree que la MUD tiene todavía muchos más votos que el Gobierno?

La MUD no repite hoy la votación de 2015. Y si eso es así, la derrota del Gobierno no está cantada necesariamente; dependería de qué haga, cómo lo haga, con quiénes lo haga. Se requeriría además un candidato unitario para asegurar el triunfo y preferiblemente alguien alejado de quienes han hecho política hasta ahora, pues han demostrado ser muy torpes. En las condiciones actuales, con el llamado a abstención de la MUD, el gobierno puede ganar, pero requiere el reconocimiento internacional, y pudiera tenerlo o por lo menos entorpecer el desconocimiento impulsado por EEUU, si es audaz y da una verdadera muestra de aceptar y cumplir con las condiciones establecidas en la Constitución y las leyes. Esto es lo único que le permitiría salir lo mejor parado posible de esta situación. Y no lo hago para que el gobierno se salve, ni para proteger a nadie, lo hago para que los venezolanos no suframos la tragedia de una intervención militar.

¿Cuál es entonces su propuesta en lo concreto?

Creo que se deben exigir todas las condiciones electorales que el gobierno había acordado con la Mesa. Esa debería ser la base de los nuevos acuerdos. Ese documento, aprobado por el Gobierno y que la Mesa no quiso firmar en Santo Domingo, proponía un CNE paritario, imparcial. Maduro dijo públicamente que aplicaría unilateralmente todo el documento, porque él era un “hombre de palabra”, pero hasta ahora ha hecho cambios positivos menores y no ha dicho nada de la composición paritaria del CNE. Hay que exigir que uno de los dos rectores a ser designados, según el documento presentado por el Ejecutivo, sea de la oposición que participa electoralmente (MAS, AP, parte de COPEI, UPP89, Juntos, otros), pues la otra oposición ya tiene uno. De esta manera, las oposiciones tendrían dos miembros: uno de la MUD y otro de quienes no están en la MUD; eso me parece más que lógico y muy justo. El gobierno tendría dos miembros, y el quinto miembro debería ser designado de común acuerdo entre quienes participan en estas elecciones y el gobierno, y ese rector sería quien presidiría el organismo. Personalmente me he propuesto para ser este integrante del nuevo CNE, pero esto no es lo más importante de la propuesta. Un CNE integrado de esta forma sería un argumento muy fuerte internacionalmente, para interferir en los planes de quienes han tomado la vía de la intervención extranjera armada como única o para desenmascararlos en el país y en el extranjero.

Se supone que el miembro de común acuerdo tiene que ser alguien imparcial y usted es opositor del gobierno

Desde el año 2009 he venido enfrentando al Gobierno y a la Mesa. En ese aspecto sería un tercero entre ellos y por lo tanto imparcial. No existe ningún candidato que no se haya pronunciado en alguna forma en relación al gobierno y a la Mesa. Se debe preferir a quien los ha enfrentado por años a ambos. Me pueden objetar que estoy con la oposición que no está en la Mesa y que por tanto estoy parcializado por ella. No estoy orgánicamente ligado a Avanzada Progresista ni al MAS ni a UPP89, ni a ningún otro. No me he pronunciado favorablemente por ningún candidato presidencial. Mis últimos artículos son claros en llamar al Gobierno a meditar sobre la situación internacional; han sido consejos que los opositores viscerales han visto como acciones protectoras de los funcionarios del Ejecutivo. Estos radicales dirán que fui chavecista, lo cual es incierto; trabaje durante los primeros años del presidente Chávez y lo hice en función de los intereses de la universidad venezolana. La gente seria de ambos grupos lo puede señalar. Los radicales del gobierno a lo mejor me ven como un traidor prejuiciado, un salta talanqueras. En fin, ambos tendrán pseudo argumentos, estupideces y racionalizaciones, porque los extremos generalmente se tocan, y esto ratifica mi condición de imparcial. Lo que sí pueden estar seguros todos es que no le haré juego a la intervención extranjera, no permitiré el peculado de uso del gobierno, no permitiré su ventajismo. No estaré con ninguno en acciones ilegales, inconstitucionales, delictivas, tramposas. Trabajaré en función de que la gente vaya a votar, que no tenga limitaciones en este sentido, y que su expresión sea la que traduzcan los resultados. Eso es ser imparcial terrenalmente hablando. Lo otro es pensar que se va a buscar un candidato de la luna, sin historia en Venezuela ni en la Tierra.

¿Y qué más se propondría?

Rescatar la proporcionalidad electoral establecida en la Constitución en los procesos electorales de todos los cuerpos de representación popular. Estos deben representar toda la pluralidad que hay en la sociedad venezolana y no sólo a los polos como ha sido hasta ahora. Basta ya del sistema mayoritario inconstitucional, que estableció la LOPRE y que el chavecismo implantó desde un principio con el uso de las llamadas morochas. Éste sólo da representación al ganador y a quien le siga en votación, dejando por fuera al resto de los participantes sin importar el número de votos obtenidos, lo que en la práctica significa que margina a un sector numeroso de venezolanos, quienes no logran estar representados en los cuerpos deliberantes.

 

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