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Néstor Francia / Análisis de Entorno: La MUD perdió el juicio (14-12-2016)

Cuando en un proceso de diálogo en medio de una guerra, una de las partes, o todas, rompen un acuerdo de cese al fuego, por decir algo, es una perturbación, sin duda, pero no tiene que significar que el proceso termine. Violaciones de acuerdos previos se dieron más de una vez en el diálogo Santos-FARC, A finales de mayo de 2015, por ejemplo, Santos decidió atacar a las FARC mediante bombardeos y ametrallamientos, que dejaron decenas de muertos, heridos y desplazados, lo cual fue un rompimiento claro de preacuerdos alcanzados en el diálogo que se adelantaba en La Habana. Y según el gobierno de Colombia, en febrero de este año el jefe del equipo negociador de las FARC en los diálogos, Iván Márquez, visitó la aldea de Conejo, en el departamento de La Guajira, y participó en un acto público escoltado por un grupo de guerrilleros armados y uniformados, lo cual igualmente habría representado una violación de los preacuerdos. Pero estos desencuentros no llevaron a que el diálogo cesara, como se sabe. Finalmente ese proceso ha tenido resultados.

Esto viene a cuento porque ayer ambas partes en el diálogo político que se da en Venezuela hicieron caso omiso a una de las más recientes recomendaciones públicas de los facilitadores de Unasur y el Vaticano, que señalaba pública y expresamente, y por escrito, que “Hemos solicitado a los poderes públicos no aprobar o abstenerse de tomar decisiones que dificulten la relación entre ellos o el proceso de diálogo hasta el 13 de enero de 2017”. En realidad, quien provocó que se tomara decisiones por parte de poderes públicos fue la oposición, al anunciar días atrás que la Asamblea Nacional retomaría lo que ellos llaman el “juicio político” al presidente Maduro y la elección de los dos rectores del CNE. En ese sentido, con la decisión del TSJ de nombrar a tales rectores, la Revolución lo que ha hecho es actuar en justificada defensa propia. No se podía no hacer nada cuando la AN insiste en actuar en desacato y prolongar sus acciones írritas y conspiradoras.

A decir verdad, la MUD rechazó el mencionado comunicado de los mediadores, de manera inmediata el 7 de diciembre, un día después de haberse emitido. Entonces el secretario ejecutivo de la alianza opositora, Chuo Torrealba, afirmó que “La Mesa de la Unidad Democrática no respalda aún las propuestas del comunicado de los mediadores…Aquí el problema es el sufrimiento de la gente, el hambre, los presos políticos. Requieren soluciones urgentes”, lo cual no hace sino ratificar que la MUD va al diálogo con el Gobierno con un puñal escondido tras la espalda, pues su único y obsesivo cometido es derrocar sin dilaciones al Gobierno Bolivariano. Lo que pasa, a fin de cuentas, es que una cosa piensa el burro y otra quien lo arrea. La oposición se sentó a la mesa de diálogo obligada por las circunstancias, es decir por las repetidas derrotas políticas que viene sufriendo después del 6D, de manera que la mejor manera que tiene la Revolución de preservar el diálogo, cosa que pos supuesto le conviene al país, es seguir derrotándolos.

En fin, todo el mundo sabe en Venezuela que de las dos decisiones tomadas por dos poderes públicos, solo se cumplirá una, la ratificación de las dos rectoras del CNE con sus períodos vencidos, Socorro Hernández y Tania D’Amelio. Lo de realizar un juicio político al Presidente por parte de la Asamblea Nacional no pasa de ser un show  mediático, ya que no solo es ilegal sino que además resulta inaplicable, ya que la derecha no tiene como imponerlo. La situación en Venezuela es con lejos muy diferente a la de Paraguay y Brasil cuando se dieron en esos países los golpes parlamentarios. Nuestra Revolución muestra fortalezas que se asoman como inexpugnables, al menos por ahora, y ojalá pueda continuar siendo así: dominio institucional, poder de fuego determinante, y vanguardia social militante, consciente, organizada y movilizada bajo un mando único.

La situación de la derecha en Venezuela es patética. Ya nos referimos en el Análisis de ayer a las divisiones internas que se muestran cada vez más al desnudo, y que además tienden a profundizarse ante las maniobras internas contra la MUD y por el juego de zancadillas en medio del debate por la candidatura presidencial de 2018 (los más sensatos allí están asumiendo ese escenario y planteándose que no hay salida inmediata de Maduro por ninguna vía), sin olvidar las peleas que ya se asoman por las candidaturas a las elecciones regionales de 2017.

En el ámbito de la base social, el desprestigio general de la MUD y la desconfianza de los suyos han generado un proceso de desmovilización de sus adeptos que mantiene a la derecha paralizada, solo capaz de lanzar manoteos mediáticos, como el de ayer, que le permitan permanecer visibles mientras tratan de prepararse para tomar un segundo aire en 2017. Una vez parafrasearemos a nuestro dilecto amigo Perucho Conde: no mejora nada el enfermo. Así son las cosas, por lo que es ingeniosa y atinada la etiqueta que corre hoy por las redes, según la cual “la MUD perdió el juicio”.

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